Patricia Pujol LeivaAbogada
Estanterías de madera de un despacho llenas de tomos encuadernados

Sobre mí

Soy Patricia Pujol Leiva

Abogada en ejercicio individual. Llevo el derecho laboral desde la gestión y desde el ejercicio, y también civil, mercantil, divorcios y herencias.

Mi experiencia

El laboral, aprendido por los dos lados

Tengo amplia experiencia en derecho laboral, y esa experiencia no viene de un solo sitio: la he trabajado desde la gestión, con los contratos y los expedientes por dentro, y desde el ejercicio, defendiendo asuntos ante el juzgado de lo social.

Son dos oficios distintos. En la gestión aprendes cómo se construye una decisión: qué papel se firma antes, qué plazo se cuenta desde cuándo, dónde se suele hacer mal. En el ejercicio aprendes a desmontarla, o a defenderla, delante de alguien que va a decidir.

Haber estado en los dos sitios es lo que más se nota cuando alguien llega con una carta de despido en la mano: sé leerla como quien la escribió y como quien la va a impugnar.

Junto al laboral llevo asuntos civiles y mercantiles, divorcios y herencias, que son las materias que en la práctica acaban cruzándose con la vida de las mismas personas.

Archivador y carpetas con documentos sobre una mesa de trabajo

Despacho en Torrejón de Ardoz. Un solo asunto, una sola interlocutora: yo.

Cómo trabajo

Soluciones para tu caso, no para un caso parecido

Primero leo, después opino

Antes de decirte nada quiero ver los documentos: el contrato, la carta, las nóminas, el testamento. Una opinión dada por teléfono sin papeles delante vale poco y puede costarte un plazo.

Te digo lo que hay, aunque no te guste

Si el asunto tiene recorrido, te explico cuál y hasta dónde. Si no lo tiene, también: prefiero perder un encargo a meterte en un procedimiento que ya sé cómo acaba.

El acuerdo, cuando es la mejor salida

No todo se arregla en un juicio. Muchas veces la conciliación o el convenio resuelven antes, mejor y por menos dinero. Cuando no llega el acuerdo, se pleitea.

Sin lenguaje de despacho

Te cuento el procedimiento en palabras que se entienden: qué se presenta, ante quién, cuánto suele tardar y qué te van a pedir a ti.

Un despacho de una sola persona

No tengo equipo ni departamentos: soy yo. Eso significa que tu asunto no pasa de mano en mano, que no vas a explicar lo mismo dos veces y que sabes desde el primer día quién está detrás.

También significa que trabajo con un número de asuntos que puedo atender de verdad. Lo personalizado no es un eslogan: es la consecuencia de ser una sola abogada.

Hablamos cuando quieras

Lo más rápido es llamar y contarme qué ha pasado. Si prefieres escribirlo, el formulario de contacto llega igual.

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